Ciberseguridad

Privacidad en la era digital

El arte del engaño digital:

El phishing es una técnica de ciberdelincuencia basada en el engaño, donde los atacantes se hacen pasar por entidades legítimas para robar datos personales y financieros. En 2024, los ataques aumentaron un 58%, con más de 100 millones de intentos diarios en el mundo. Uno de cada 412 correos es un intento de phishing, y en Argentina más de la mitad de los usuarios ha sido víctima. La inteligencia artificial ha vuelto estos fraudes mucho más realistas y personalizados.

Estrategias de manipulación psicológica:

Los ataques de phishing explotan emociones como el miedo, la urgencia o la curiosidad. Los delincuentes envían mensajes que imitan la apariencia de bancos, redes sociales o instituciones, usando frases como “tu cuenta será bloqueada” o “confirma tus datos ahora”. El objetivo es provocar una reacción impulsiva que lleve a la víctima a ingresar información en sitios falsos que imitan los originales.

¿Phishing o legítimo?

Variantes modernas del phishing:

Existen distintas formas de phishing: el email phishing (correos masivos falsos), el spear phishing (ataques personalizados), el smishing (mensajes SMS con enlaces maliciosos), el vishing (llamadas telefónicas fraudulentas) y el quishing (códigos QR falsos). También hay engaños en redes sociales y estafas con voces clonadas mediante inteligencia artificial, que hacen los ataques más difíciles de detectar.

Detección y prevención efectiva:

Para evitar caer en el phishing es clave revisar la dirección del remitente, buscar errores ortográficos o de formato, y verificar los enlaces antes de hacer clic. No se debe compartir información sensible por correo o mensaje, ya que las instituciones legítimas nunca la solicitan por esos medios. Ante la duda, lo mejor es contactar directamente a la empresa a través de sus canales oficiales.